Cuáles son las señales de humo que puedo hacerte mientras se consume mi cigarro junto con la noche?
A cuántos niveles de verdad podemos llegar?
Quieres saber que me pasa cuando un ojo que no es el tuyo me observa? cuando mi música te contempla?
Esto que parece un interrogatorio es un alegato, y como siempre, -declarándome en rebeldía- te sentencio a mi caricia, a que abras un túnel en mi y te quedes un rato merodeando en mi corazón hasta descubrir lo que dicen mis ojos cuando te miro.
Ya he comido
aún tengo hambre...
ven.
30.6.05
24.5.05
I
Miraban unas flores blancas.
Yo recordé cuando la vida olía así.
II
a veces se regresa tan a gusto que parece que los pies fueran hacia atrás...
III
Un Haiku es esa cosa pequeñita que pica?
IV
Te envuelvo un beso, como merienda de viaje, para que lleves un poco de mi sabor y me comas poco a poco en la distancia.
V
Te vas, yéndote sin remedio ni circunstancia.
En lugar de mirar atrás cierras la compuerta del estremecimiento.
Yo...quiero vivir.
Miraban unas flores blancas.
Yo recordé cuando la vida olía así.
II
a veces se regresa tan a gusto que parece que los pies fueran hacia atrás...
III
Un Haiku es esa cosa pequeñita que pica?
IV
Te envuelvo un beso, como merienda de viaje, para que lleves un poco de mi sabor y me comas poco a poco en la distancia.
V
Te vas, yéndote sin remedio ni circunstancia.
En lugar de mirar atrás cierras la compuerta del estremecimiento.
Yo...quiero vivir.
19.5.05
A partir de hoy ya son 34 los años que llevo sin morirme.
Y si me preguntas que veo, te diré que no noto gran diferencia entre sentarme a tomar un batido o un gintonic, pero siempre, siempre todo cambia con la compañía.
A los que están
a los que estuvieron
a los que estarán
gracias por la dicha y la desdicha, por este hacerme mujer tan de golpe y seguir siendo tan pequeña, se pierde tersura, no se pierde esperanza...ojalá los 80 me pillen con la misma fe, más una mano que me alise las arrugas.
Debo reconocerlo, tengo un pequeño ataque de solitud...
Y si me preguntas que veo, te diré que no noto gran diferencia entre sentarme a tomar un batido o un gintonic, pero siempre, siempre todo cambia con la compañía.
A los que están
a los que estuvieron
a los que estarán
gracias por la dicha y la desdicha, por este hacerme mujer tan de golpe y seguir siendo tan pequeña, se pierde tersura, no se pierde esperanza...ojalá los 80 me pillen con la misma fe, más una mano que me alise las arrugas.
Debo reconocerlo, tengo un pequeño ataque de solitud...
10.5.05
Teníamos un cuerpo tan inmenso que se nos quedaban cortos los brazos para adentrarnos en el otro, éramos tan felices que las babas inundaban los comedores de las casas respetables y los hombres se empeñaban en cegarse para evitar que las retinas se les desprendan con tanta caricia. Éramos la víspera y la noche antigua, aniquilamos a las luciérnagas y entre el bullicio estábamos silencio contra silencio musicalizando nuestro perfume. Ya no hay despertar, ya los oídos se han tapado y en los rostros una mueca desplaza a los viandantes y se transforma en relato triste. Yo supe que estabas allí, tu sabías que la espera acababa cuando respiraste mi suspiro y una mirada verde invadió la sala, el negro suelo tembló y así fue…el cuento que acaba empezando y derrite las tinieblas, el por fin, el al fin, el siempre, se despega y ahí vas camino a ese sitio sagrado que te guardará hasta que en mi deseo me virginice al punto de merecer tu brazo, partido por la hoja penetrante de tus fósforos en llama, de mi vida perdida por ti, de nuevo, inundada, denodada, de nada todo inmersa conciente de la mentira feroz que me arrastra una y otra vez a la cama posible invisible irreversible de lo que no puede ser.
Me caminas y siento
Me miras y camino
Láteme y yo sabré decirte las vocales que como en un 127 te volverán rosado vino, esparcido en mis entrañas sedientas de algo que ya ha muerto.
Me caminas y siento
Me miras y camino
Láteme y yo sabré decirte las vocales que como en un 127 te volverán rosado vino, esparcido en mis entrañas sedientas de algo que ya ha muerto.
29.4.05
Si él viniera hoy a decirme que finalmente ha decidido que me ama, es muy probable que huya despavorida por miedo a semejante atracón de felicidad.
Lo malo de la edad es que si bien añoras el abrazo amigo, has llegado a estimar de tal manera esta extraña mezcla de libertad encarcelada de soledad que te transformas en alguien incapaz de ver a los ojos al mismo tiempo que te ven. Es curioso, solo puedes mirar en el reaseguro de la indiferencia, todo lo que resulte posible se llena de defectos estúpidos que impiden el desarrollo. Porque cómo voy yo a querer a un hombre si usa zapatos blancos, o si tiene 3 cm menos, y el sumun...si además escucha música hortera (es con h o sin ella). En definitiva, creo que la soltería se transforma en un análisis de orina impuesto por la salud. Mi salud flaquea, como os he comentado, fumo, pero fumo, fumo, fumo, del verbo fumar. Claro que este vicio (sumado a otros no pocos) me limitan. También me limita mi curiosidad, aunque suene absurdo, yo de tan curiosa un día me morí y de tan morir me he vuelto así, como lo que veis, una tontería sin remedio.
Quiero surcar el cielo en monopatín.
Quiero sentirme llena un día de ocio.
Quiero abrazar mi almohada sin pena y sin pera, que parece similar pero no es lo mismo.
Y si en un requiebro de tu mente quieres acompañar mis desvaríos me sumo encantada a tus delirios y voto firmemente por locura.
Puedes quererme, me dejo.
Puedes quererme, te dejo.
Puedes quererme, me cejo.
Pero no te permito, condescendientemente, que me mires de costado y no te atrevas a tocarme, que soy solo carne, joder, y duele.
(pido perdón por no poder estar tan presente como quisiera...pero estoy...estoy, estoy, del verbo estar)
Lo malo de la edad es que si bien añoras el abrazo amigo, has llegado a estimar de tal manera esta extraña mezcla de libertad encarcelada de soledad que te transformas en alguien incapaz de ver a los ojos al mismo tiempo que te ven. Es curioso, solo puedes mirar en el reaseguro de la indiferencia, todo lo que resulte posible se llena de defectos estúpidos que impiden el desarrollo. Porque cómo voy yo a querer a un hombre si usa zapatos blancos, o si tiene 3 cm menos, y el sumun...si además escucha música hortera (es con h o sin ella). En definitiva, creo que la soltería se transforma en un análisis de orina impuesto por la salud. Mi salud flaquea, como os he comentado, fumo, pero fumo, fumo, fumo, del verbo fumar. Claro que este vicio (sumado a otros no pocos) me limitan. También me limita mi curiosidad, aunque suene absurdo, yo de tan curiosa un día me morí y de tan morir me he vuelto así, como lo que veis, una tontería sin remedio.
Quiero surcar el cielo en monopatín.
Quiero sentirme llena un día de ocio.
Quiero abrazar mi almohada sin pena y sin pera, que parece similar pero no es lo mismo.
Y si en un requiebro de tu mente quieres acompañar mis desvaríos me sumo encantada a tus delirios y voto firmemente por locura.
Puedes quererme, me dejo.
Puedes quererme, te dejo.
Puedes quererme, me cejo.
Pero no te permito, condescendientemente, que me mires de costado y no te atrevas a tocarme, que soy solo carne, joder, y duele.
(pido perdón por no poder estar tan presente como quisiera...pero estoy...estoy, estoy, del verbo estar)
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